Relato. Mi experiencia con hermanos palestinos

Recientemente, del 28 de diciembre al 3 de enero, hemos vivido en la Cáritas Diocesana de Valencia una experiencia de encuentro y fraternidad con 8 jóvenes palestinos que han visitado varias ciudades españolas (Madrid, Alcalá de Henares) y, sobre todo, nuestra tierra: Algemesí, Alzira, Valencia, Alicante y Castellón. Esta experiencia se enmarca en el proyecto “Iniciativa por la Paz” de cooperación entre Cáritas Española y Cáritas Jerusalén. Esta colaboración entre las entidades lleva funcionando desde hace más de diez años.

Sin más, ha sido una experiencia verdaderamente “intensa”, con una agenda de reuniones muy apretada para aprovechar al máximo esta opodedertunidad.  Particularmente, se pretendía dar a los encuentros tres sentidos:

  1. Un sentido eclesial, como, por ejemplo, en la acogida de las Sedes de Cáritas y en la recepción en el Arzobispado.
  2. Un sentido social (visita a los proyectos para personas sin hogar en Valencia (Proyecto Mambré) y el Albergue en Castellón; o la  visita a la residencia para enfermos de Sida en Alicante.
  3. Y un sentido ecológico (taller medioambiental en la Albufera y visita al paraje natural de la Murta en Alzira).

Mientras vivíamos las experiencias, los palestinos se han sorprendido de la fuerza que el “voluntariado” tiene aquí. Recuerdo que en las traducciones me hacía gracia cuando escuchaba la palabra “voluntariado” en árabe, que sonaba algo así como: “tatawae”. Ellos trataban de aprender el castellano y nosotros el árabe. Se reían mucho cuando pronunciaba palabras o expresiones en árabe que ellos me enseñaban.

Hemos compartido con los palestinos 7 días que han dado mucho de sí. Me ha sorprendido la mezcla de su identidad (lengua árabe, religión cristiana y un alegre carácter mediterráneo). A pesar de la situación de ocupación militar que viven en su tierra, me ha emocionado y sobrecogido en la convivencia con ellos varias cosas: la radiante alegría expresada en sus cantos (mientras viajábamos de aquí para allá); la chispa de su inteligente y buen humor; el relato de la crudeza de algunas de sus circunstancias (dificultad para desplazarse, las revisiones en los checkpoints, las detenciones arbitrarias, la inseguridad que experimentan los jóvenes al convertirse en adultos y —especialmente y pesar de su juventud— la profundidad de sus reflexiones sobre la vida.

Durante esa semana he visto y vivido como se han tejido lazos de amistad y de familia entre los jóvenes españoles y palestinos. También yo lo he vivido. De eso se trata el Reino de Dios: todos hijos e hijas, todos hermanos y hermanas.

Davi Montesinos

 

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